Hace unos días visitamos la actividad que realiza la Fundació Arrels en Barcelona, dedicada al acompañamiento de las personas sin techo de la ciudad. Fuimos a conocer de primera mano una realidad que solemos mirar de reojo. Y volvimos distintos.
Los datos duelen: casi 2.200 personas duermen cada día en nuestras calles. Un 43% más que hace tres años. Hombres, mujeres, jóvenes, mayores que, por circunstancias muy diversas, han acabado viviendo en la calle. Y el contexto no ayuda: el encarecimiento de la vivienda, el paro juvenil, el deterioro de la salud mental o las secuelas de la pandemia están empujando a más personas a esa situación. En Barcelona, la cifra está cerca de doblarse.
Si tuviéramos que resumir la visita en una palabra, sería esta: invisibles. Invisibles las causas que generan el sinhogarismo. Invisibles las personas que lo sufren. Invisibles los servicios que pueden ayudarlas. Invisibles sus efectos.
Y dentro de esa invisibilidad, aprendimos cosas que incomodan mirarlas de frente: hay personas que trabajan y aun así viven en la calle: lo que ganan no les alcanza ni siquiera para una habitación, y priorizan el dinero para comer o para educar a sus hijos. Que existe además un sinhogarismo oculto, el de las mujeres, en torno a un 10%, todavía menos visible que el resto. Y que los criterios públicos de ayuda están, con demasiada frecuencia, desajustados a las necesidades reales de estas personas.
Desde 2017 aportamos el 1% de nuestras ventas a esta fundación. Con lo acumulado en estos nueve años se ha podido hacer, por ejemplo, una de estas cosas: comprar más de 3.900 sacos de dormir, o que 12 personas se duchen cada día durante nueve años, o que 2 personas coman a diario durante ese mismo tiempo, o pagar casi 10 años del alquiler de uno de sus pisos de acogida.
Cuando el dinero se traduce así en duchas, en comidas o en un techo, deja de ser una cifra y se convierte en algo que entendemos: dignidad concretada en el día a día.
Arrels nos ha concedido el sello de Empresa Comprometida. Lo agradecemos. Y a la vez lo decimos con humildad: nuestra aportación es una gota frente a un problema que casi se ha doblado en Barcelona. El sello no es una meta ni un adorno para la web. Es un recordatorio de que hay que seguir.

Por eso el año que viene pondremos en marcha desde Solorelatio el «Proyecto Arrels», que diseñaremos conjuntamente con su equipo. Aún está por concretar, pero ya hay ideas encima de la mesa: más visitas para que todo el equipo conozca esta realidad, acciones pro-bono con nuestros servicios, o dar voz en nuestros espacios con clientes a personas que han salido de la calle y pueden contarlo.
Un último dato que nos impresionó: Arrels funciona con un 70% de financiación privada, a través de aportaciones de todo tipo. Una independencia encomiable. Y que significa algo muy concreto: tu colaboración cuenta, y mucho.
Así que aquí va la invitación: si algo de esto te ha tocado, colabora con ellos. Una donación puntual, hacerte socio, ofrecer tu tiempo como voluntario. También puedes hacer algo tan sencillo como avisar a Arrels cuando veas a alguien durmiendo en la calle. Todo suma. Puedes empezar en arrels.org.
Hacer visible lo invisible. Nadie durmiendo en la calle. Ese es el horizonte.
#seguimos