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“La brújula de Shackleton”, la brújula del alma desnuda del hombre.

Hay dos cosas que me han hecho pensar  estas semanas. Me han hecho reflexionar de verdad. El pasado 25 de enero de 2016 en varios medios aparecía la noticia de que la Antártida volvía a cobrarse la vida de un explorador, esta vez Henry Worsley, descendiente de Frank Worsley, el capitán de Shackleton. Al mismo tiempo me había terminado de leer este libro que reseño hoy aquí. Lo primero que pensé es: ¿volvemos a los tiempos de los héroes? ¿Las personas que asumen riesgos controlados serán de carne y hueso?

Creo que Jesús Alcoba en La brújula de Shackleton tiene mi respuesta. Hay una cosa más que me llama la atención, el subtítulo “Enseñanzas de un explorador polar sobre el éxito personal”. Aunque vaya en el subtítulo creo que a lo largo del libro esto es en realidad lo que pretende el autor: no es el éxito profesional neto sin más,  sino que lo que subyace es que el éxito personal es anterior a cualquier otro logro que nos propongamos, persigamos o consigamos. Primero “somos” y luego “construimos”.

Shackleton es la encarnación del éxito personal, éste es el Norte del libro hacia donde se dirige toda la Brújula de este personaje. ¿Y la nuestra? Dejemos que esta brújula nos guíe por un rato, mientras leemos.

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Según Jesús Alcoba, que dirige la escuela de negocios de La Salle en Madrid, hay ocho puntos en los que podríamos apoyar la carrera hacia el éxito personal. Ocho capítulos aderezados con el ejemplo de esta aventura polar y con sugerencias para conseguirlo. ¿Te atreves a seguir leyendo?

 

 

Aquí plasmo algunas ideas fuerza:

  1. RUMBO

Si algo podemos señalar con certeza todos los que ahora estamos en esta parte de la red es que “By endurance we conquer” o lo que es lo mismo dicho por Séneca “per aspera ad astra”. Nada es tan seguro en la vida de una persona como la lucha por conseguir con esfuerzo el fin que se haya propuesto. Shackleton, de hecho, dejó escrito “sostengo que un hombre debe luchar hasta el límite por aquello que se ha propuesto en la vida” y en otro momento añadió algo más explícito: “lo que nos define es el resultado de años de acción”. En un sistema productivo no llega a entenderse, sin embargo, en un sistema más al alcance del hombre, sí.

  1. ENFOQUE

“No hacer nada inútil”, señala la cita de Miyamoto Musashi que Jesús Alcoba trae al inicio del capítulo para encuadrar el tema tratado. Nuestro fin, el que hemos iniciado con la brújula, es el éxito personal. Para eso hemos de eliminar o sacudir todo lo fútil que sale en nuestro camino. El refranero popular español resume esta cualidad en “quien mucho abarca poco aprieta”.

      3.DUREZA

De dónde sacan algunas personas esa energía para sacar adelante lo que se proponen? ¡Tranquilos! El perfil de Jesús Alcoba como se desprende en su blog personal es humanista y no pretende dar consejos inalcanzables. Aquí es donde nos habla de las reservas de “fuerza de voluntad” este capítulo, lo recomiendo especialmente. La fuerza reside en el por qué hacemos las cosas, no en el cómo las resolvemos: “Nadie que no tenga un por qué se planteará un cómo emprender una acción”. Como el autor señala “es difícil, muy difícil, vivir constantemente una vida sin esfuerzo, sobre todo si perseguimos el éxito”. De ahí que la reserva de la fuerza de voluntad sea importante, necesaria.

  1. CONSTANCIA

Un “por qué” más o menos profundo es lo que favorece o no la constancia. Aquí se nos recuerda que “es el movimiento constante el que consigue que al final logremos lo que nos proponemos” o dicho de forma más picassiana: “cuando llegue la inspiración que me encuentre trabajando”

Al igual que la fuerza de voluntad era alimentada por los “por qué”, la constancia es alimentada por el establecimiento del hábito que hace que con la práctica disminuya la dificultad. Pongamos un ejemplo que entendamos todos: sabemos lo que cuesta ir al gimnasio aunque lo vemos necesario, pero todos sabemos que pasados unos días si hemos establecido una dinámica y la hemos interiorizado, hecho nuestra, ya la actitud es distinta. Pasamos del “tengo que ir al gimnasio” a “voy al gimnasio”.

  1. MENTALIDAD

Si se admiten sugerencias, este capítulo debería leerse tras el de “Regeneración” una vez terminado el libro. Hay que conseguir tener “pensamiento positivo”, no como el de nuestro querido amigo Louis van Gaal, ¿se acuerdan?

Lo bueno no tiene porque ser transitorio, o lo que es lo mismo: lo negativo no tiene por qué quedarse enquistado en nuestra vida personal o profesional.

  1. CONEXIÓN

“La conexión entre ellos les salvó la vida”. Frase elocuente, definitoria, radical. No se pueden medir los valores cuantitativamente, pero sí cualitativamente, y la historia de Shackleton es el ejemplo más sublime. Desconozco ahora mismo casos de empresa, pero seguro que algún ejemplo cercano se les ocurre a los que me leen.

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Si hasta aquí no han notado que recomiendo la lectura del libro, acerquen el objetivo al apartado “lo que dice la ciencia sobre las relaciones sociales”. No añado nada más, no me gusta hacer “spoiler”…

En conclusión un libro muy bien trabajado, con los pies en el suelo y la cabeza en los porqués menos terrenales que podamos imaginar y a la vez formando una armadura para conseguir el éxito personal hoy. Como dice Sebastián Álvaro, creador de “Al filo de lo imposible”: un libro para todos los públicos: aventureros, navegantes, curiosos, emprendedores, educadores y adolescentes.

Acabo parafraseando el punto y final de su prólogo: No me he arrepentido.

 

Por Conchi Sirvent
Máster en edición
Redactora y Responsable de Fidelización de Usuarios de Librosensayo.com

 

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