El ejercicio del rol de dirección y liderazgo nos pone delante del dilema entre la responsabilidad de cumplir nuestros objetivos y hacerlo cuidando las relaciones con nuestros colaboradores.
Entonces pueden aparecer algunas dificultades:
- Temor a perder legitimidad si ejercemos poder con demasiada firmeza
- Dificultad para marcar límites para no generar conflictos
- Confundir control con delegación
- Incomodidad a sostener límites por presión de otros o de nuestra propia auto-estima.
Por ello, para un alto directivo resulta imprescindible explorar y aprender sobre el poder y los límites. Entender cómo usar el poder con legitimidad y cómo marcar límites con firmeza y respeto no solo fortalece la autoridad, sino que construye el tipo de liderazgo que las organizaciones necesitan para sostenerse y transformarse.