Comillas

En solo dos años habéis multiplicado por cinco vuestro índice de personas promotoras en la organización.
¿Cómo lo habéis hecho?


A esa pregunta inicial de Nuria Povill, Xénia contesta que la receta, aunque sin magia, fue clara: preguntar, recoger inquietudes, escuchar más que hablar y sobre todo, hacer que las cosas pasen.

Cuando Xènia Acebes llegó al Hospital de la Santa Creu i Sant Pau en 2021, se encontró con una organización profundamente sacudida. No solo arrastraba las secuelas de la pandemia de COVID-19 —con toda la tensión y presión que había supuesto—, sino que venía de lejos: crisis económicas anteriores habían dejado heridas en su cultura organizacional. El hospital sufría un punto de invisibilidad que condicionaba su autoestima colectiva, una sensación de no haber sido bien tratada por el sector que pesaba sobre los profesionales.

Pero las dificultades siempre traen oportunidades. Coincidiendo con su llegada, tocaba iniciar un plan estratégico, y esa fue la excusa perfecta, el motor y la motivación para recuperar el orgullo de pertenencia.

Sobre la confianza, Xènia reflexiona con matices. Le parece una palabra muy grande hablar de “crisis de confianza”. Prefiere pensar que nunca ha sido tan importante generarla. Cuando le piden que evalúe el nivel de confianza y cooperación en su organización, se sitúa en un 7 sobre 10. Los resultados están ahí, el clima organizacional lo refleja, pero mantiene un punto de humildad fundamental: la confianza cuesta mucho construirla y muy poco perderla. No puede haber autocomplacencia. Es un trabajo de cada día, de resiliencia y constancia.

La cooperación es otro pilar fundamental en un sector donde el conocimiento está muy distribuido y atomizado, donde conviven múltiples expertos en campos específicos, y donde la longitudinalidad de la atención —turnos de día, tarde y noche— dificulta la comunicación.

Xènia está convencida de que en un modelo extremadamente competitivo, la cooperación no es una utopía, sino la gran palanca tractora de su trabajo. Requiere humildad para aceptar que no se puede llegar a todo, que las mejores ideas surgen del trabajo colectivo, de la inteligencia compartida.

Una herramienta clave ha sido el modelo de liderazgo, consensuado y desplegado para impregnar el qué hacer y el cómo hacer de toda la organización. El equipo directivo lidera con el ejemplo: hacen lo que dicen que van a hacer. Esa coherencia es fundamental.