En el artículo anterior analizábamos la lógica del poder depredador descrita por Da Empoli en su libro «La hora de los depredadores» y su resonancia en el mundo organizativo. Pero comprender la depredación no basta. La pregunta decisiva es otra: ¿qué distingue a un directivo que reproduce esa lógica de uno que la confronta? Más que una diferencia de estilo es una diferencia de posición ante el poder y los límites.
Lo que hacen los depredadores
- Los depredadores imponen para dominar;
los directivos de verdad ordenan para construir sistema y sobretodo, sentido. - Los depredadores actúan para impactar y descolocar;
los líderes actúan para sostener y dar dirección. - Los depredadores fuerzan el ritmo para ganar ventaja;
los líderes marcan el ritmo con criterio y coherencia. - Los depredadores rompen reglas cuando les conviene;
los líderes definen reglas claras y las sostienen. - Los depredadores explotan la ambigüedad;
los líderes clarifican responsabilidades y expectativas. - Los depredadores utilizan el miedo para acelerar decisiones;
los líderes utilizan la autoridad para estabilizar decisiones difíciles. - Los depredadores buscan obediencia inmediata;
los líderes construyen compromiso sostenido. - Los depredadores evitan rendir cuentas;
los líderes asumen consecuencias. - Los depredadores instrumentalizan el conflicto para desestabilizar;
los líderes atraviesan el conflicto para fortalecer el sistema. - Los depredadores extraen valor hasta agotarlo;
los líderes generan valor total y lo regeneran.
Lo que realmente temen los depredadores
- Los depredadores no temen a quienes predican valores;
temen a quienes saben ejercer el poder con legitimidad, firmeza y sin ambigüedad. - No temen a los discursos bienintencionados;
temen a quienes ponen límites claros y los sostienen sin titubeos. - No temen a los conciliadores permanentes;
temen a quienes no rehúyen confrontar cuando está en juego la integridad del sistema. - No temen a los que buscan agradar;
temen a quienes están dispuestos a incomodar para proteger lo esencial. - No temen a los tibios;
temen a quienes combinan confianza, autoridad y límites con coherencia.
Dicho lo dicho….si no ejercemos el poder con legitimidad y firmeza, alguien lo ejercerá sin límites. Y hoy por hoy ya comprobamos que, de estos últimos, ya hay unos cuantos.