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La gran hipocresía: Declarar unos valores y actuar de manera contraria

caretasHoy me he entretenido en buscar cuáles son los valores declarados de una Entidad Financiera que está actualmente en boca de los medios y no por la corrección de sus actuaciones, precisamente. Cuál ha sido mi sorpresa cuando he leído: profesionalidad, integridad, compromiso, cercanía y orientación al logro.

Desde mi punto de vista nada más lejos de la realidad.

Aunque parece una obviedad, y seguramente lo es, los valores en uso deberían ser los mismos que los valores declarados. Al fin y al cabo, son las conductas y los comportamientos los que hacen observables los valores en uso.

Sí, podremos declarar que somos íntegros cuando nuestros comportamientos reafirman que somos íntegros. Cuando hay honradez y rectitud en nuestra conducta.

En una empresa ocurre lo mismo. Los que tienen que velar por el cumplimiento de los valores son los directivos que la dirigen. Deben dar ejemplo, mantener una comunicación transparente y actuar dentro de los límites preestablecidos.

De hecho los valores marcan los límites de lo permitido y lo no permitido incluso cuando estos no están expresamente descritos, o no existe explícitamente una orden, o un procedimiento o una regla. Es decir SON la norma que marca nuestros comportamientos y que conllevan la voluntad de convivir de manera amable, pacífica y confiable.

Por ello una de las palancas fundamentales de transformación organizacional es la construcción de una cultura de “valores en acción” basados en la ética.

Los valores:

  • Proporcionan coherencia a las acciones y decisiones de los integrantes de la organización. Permiten discernir y excluir ciertas acciones y ayudan a determinar qué se acepta y qué no se acepta como conductas posibles.
  • Funcionan como “atractores” que dan consistencia y orden a la organización en su funcionamiento.
  • Señalan dirección y sentido de propósito a la organización y sus integrantes.

Uno de los mayores factores de desmotivación, desconexión y dolor de los miembros de una organización es comprobar la hipocresía imperante en la manera de actuar de directivos y responsables.

No olvidemos que es la manera de pensar e interactuar de los directivos lo que marca la manera de pensar e interactuar de una organización. Por tanto es una llamada de atención a la asunción de responsabilidades…y no simplemente por humanidad, sino por apuntalar y reconstruir la confianza interna y externa…que es la base sobre la que se aseguran las relaciones que hacen posible y sostenibles los resultados del futuro.

Según la RAE la Hipocresía es el “Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”. Evitémosla. Trabajemos para ser coherentes, transparentes, sinceros e íntegros.

Y tú, ¿qué opinas?

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